Antes de plantearte cambiar de compañía, hay varios ajustes que pueden bajar la factura de la luz sin mover nada: revisar lo que tienes contratado, cuándo consumes y qué aparatos pesan de verdad.
Estos son los que más margen dan, por orden, con las reglas que conviene conocer antes de tocar el contrato.
En esta guía
- Revisa la potencia contratada
- Aprovecha las horas baratas si tienes PVPC
- Los hábitos que más pesan (y los que menos)
- Revisa el contrato que ya tienes
- Un plan de media hora con tu última factura
- Comprueba si tienes derecho a una ayuda
Revisa la potencia contratada
La potencia (los kW que tienes contratados) se paga cada mes aunque no la uses, así que es uno de los conceptos fijos más fáciles de recortar. Muchas viviendas tienen más de la que necesitan.
Cómo saber si te sobra: si nunca se corta la luz al usar a la vez los aparatos de más consumo (horno, vitrocerámica, lavadora, secador), probablemente puedas bajarla. Ese corte lo provoca el limitador de potencia, que hoy suele estar integrado en el contador inteligente; no lo confundas con el diferencial, que es una protección contra derivaciones eléctricas y no tiene nada que ver con la potencia.
- Calcula antes de pedirlo. Suma la potencia de los aparatos que sueles usar a la vez y deja un pequeño margen.
- No podrás volver a cambiarla enseguida. La distribuidora puede negarse a una nueva modificación si no han pasado 12 meses desde la anterior (Real Decreto 88/2026).
- Pregunta el coste. El cambio de potencia lo tramita tu comercializadora con la distribuidora y puede llevar asociado un pago; pide el importe antes de confirmarlo.
Aprovecha las horas baratas si tienes PVPC
Con la tarifa regulada, la energía se cobra en tres periodos (punta, llano y valle) y además el precio cambia a lo largo del día. Llevar los aparatos programables a las horas baratas es ahorro directo sin tocar el contrato.
Para no ir a ciegas, consulta el precio de cada hora del día siguiente en la web de Red Eléctrica (ESIOS). Si quieres entender la diferencia con un precio fijo, la tienes en nuestra guía de PVPC o mercado libre.
Los hábitos que más pesan (y los que menos)
- Calefacción y aire acondicionado. Son los usos que más energía consumen en la mayoría de viviendas, así que cada grado cuenta más que cualquier otro gesto aislado.
- Stand-by. Los estudios del IDAE sobre el consumo de los hogares lo sitúan como una parte pequeña del consumo eléctrico total (serie SPAHOUSEC). Apagar del todo los aparatos ayuda, pero no esperes milagros.
- Iluminación LED. Si te quedan bombillas antiguas, cambiarlas es de las mejoras más baratas y que antes se amortizan.
- Electrodomésticos. No hace falta cambiarlos antes de tiempo, pero al renovar uno, la etiqueta energética marca la diferencia durante muchos años.
Revisa el contrato que ya tienes
Sin cambiar de compañía, puedes pedirle a la tuya otra de sus tarifas si te conviene más. Y si un día decides irte, conviene saber que la ley ahora te lo pone fácil:
- Como consumidor doméstico puedes rescindir el contrato en cualquier momento sin penalización (Real Decreto 88/2026, artículo 28).
- La única excepción son los contratos a precio fijo antes de la primera prórroga anual, y aun así la penalización no puede superar el 5 % de la energía estimada pendiente.
Un plan de media hora con tu última factura
- Busca la potencia contratada y anótala. Compárala con lo que realmente enciendes a la vez en casa.
- Mira tu consumo por periodos (punta, llano y valle). Si casi todo cae en punta, hay margen moviendo la lavadora y el lavavajillas.
- Localiza el término fijo y el variable. El fijo (potencia) baja ajustando la potencia; el variable (energía) baja consumiendo menos o en horas más baratas.
- Revisa qué tipo de contrato tienes: PVPC, precio fijo o indexado, y si hay servicios adicionales que no usas.
- Decide una sola acción para este mes y compara la próxima factura. Así sabrás qué ha funcionado de verdad.
Haz el mismo repaso cada pocos meses: el consumo cambia con las estaciones, y lo que tiene sentido en invierno puede no tenerlo en verano.
Comprueba si tienes derecho a una ayuda
Si tus ingresos son ajustados o hay en casa alguna circunstancia especial (discapacidad, familia monoparental, dependencia…), mira si cumples los requisitos del bono social eléctrico. En 2026 el descuento es del 42,5 % o del 57,5 % según la categoría, y es compatible con todo lo anterior.
Preguntas frecuentes
¿Bajar la potencia tiene algún riesgo? Que se corte la luz si enciendes a la vez varios aparatos potentes. Si te pasa, habrá que volver a subirla, y la distribuidora puede negarse a otro cambio si no han pasado 12 meses desde el anterior: por eso conviene calcularla bien a la primera.
¿Es el diferencial lo que salta cuando me paso de potencia? No. Lo que corta por exceso de potencia es el limitador, normalmente integrado en el contador inteligente. El diferencial salta por una derivación o fallo eléctrico y es una protección de seguridad.
¿Necesito cambiar de compañía para aprovechar las horas baratas? No. Si ya tienes el PVPC, el precio por periodos se aplica solo; basta con mover el consumo de los aparatos programables.
¿Merece la pena desenchufar todo lo que está en stand-by? Ayuda poco a poco, pero según los estudios del IDAE es una parte pequeña del consumo. La climatización y la potencia contratada suelen dar mucho más margen.
Los tres ajustes que más se notan
Antes de comparar compañías, revisa la potencia, mueve el consumo a las horas baratas y cuida la climatización. Son los tres ajustes que más se notan en la factura, y ninguno exige cambiar de contrato.
Fuentes
- Real Decreto 88/2026, Reglamento general de suministro de energía eléctrica (BOE)
- Red Eléctrica (ESIOS) — Precio PVPC
- IDAE — Estudios sobre el consumo energético de los hogares (SPAHOUSEC)
- CNMC — Bono social eléctrico
Cómo hemos preparado esta guía: a partir de la normativa del BOE, la información de Red Eléctrica y los estudios del IDAE, enlazadas arriba. Fuentes comprobadas el 22 de octubre de 2026. Es información general, no asesoramiento financiero, legal ni fiscal.
En casa llevamos las cuentas entre dos, y durante un tiempo lo hicimos en una hoja de Excel que fui mejorando poco a poco. Al final di un paso más y construí una pequeña aplicación propia para los dos. Cada uno apunta lo que paga, vemos el presupuesto por categorías con avisos cuando una partida se acerca al límite, seguimos nuestras metas de ahorro y sabemos en todo momento quién ha puesto qué en los gastos comunes. Muchos de los artículos de este blog salen de lo que he aprendido usándola cada mes. No soy asesor financiero: los datos de cada guía están comprobados en su fuente oficial, enlazada al final del artículo. Más sobre cómo trabajo en Sobre mí.