Cuando la cuota de un préstamo empieza a apretar, negociar la deuda con el banco es una salida razonable. La guía de hipotecas del Banco de España lo dice sin rodeos: «en cualquier momento de la vida del préstamo puede plantearse a la entidad una negociación para intentar conseguir mejores condiciones». La entidad no tiene por qué aceptar, pero llegar con números y una propuesta concreta cambia la conversación.
Lo que sigue es información general: las condiciones concretas dependen de tu contrato y de cada entidad, así que compruébalas con ella o con un profesional antes de firmar.
En esta guía
- Renegociar o reestructurar: qué cambia en cada caso
- Cinco opciones para poner sobre la mesa
- Un ejemplo con números: alargar el plazo de 36 a 60 meses
- Cómo preparar la conversación para negociar la deuda con el banco
- Plantilla para pedirlo por escrito
- Si la entidad dice que no
- La segunda oportunidad, solo como último recurso
- Lo que más se pregunta
- Antes de firmar, repasa esta lista
Renegociar o reestructurar: qué cambia en cada caso
El Banco de España distingue dos caminos cuando necesitas reorganizar tus pagos:
- Renegociar es cambiar las condiciones del préstamo que ya tienes: «reducción de la cuota, incorporación de carencias, rebaja de tipos».
- Reestructurar supone la «cancelación de los contratos en vigor y formalización de otro u otros nuevos», y cancelar el anterior puede tener penalización o comisión.
Estas operaciones pueden llevar gastos de notaría, registro y gestoría. Y una cuota más baja no es un perdón de deuda: como recuerda el Banco de España, «simplemente se altera el calendario de pagos, alargándose, y en algunos casos, incrementando el pago total».
Cinco opciones para poner sobre la mesa
Esta tabla resume qué es cada una, cuándo encaja y qué supone:
| Opción | Qué es | Cuándo tiene sentido | Qué implica |
|---|---|---|---|
| Ampliar el plazo | Repartir lo que queda en más meses | El problema es la cuota y va a durar | Cuota más baja, más intereses en total |
| Carencia | Unos meses pagando solo intereses | Un bache temporal con fecha de salida | Alivio inmediato; después la cuota vuelve o sube, y pagas más intereses |
| Quita | La entidad renuncia a cobrar parte de la deuda | Pagarlo todo ya no es realista | La entidad pierde dinero: no es una primera opción |
| Refinanciar o reunificar | Cancelar uno o varios préstamos y firmar uno nuevo | El nuevo es más barato o simplifica sin alargar de más | Comisiones de cancelación, gastos del nuevo y, si hay intermediario, sus honorarios |
| Código de Buenas Prácticas | Medidas para deudores hipotecarios vulnerables | Solo hipoteca sobre la vivienda habitual, si cumples los requisitos | Si tu entidad está adherida, debe aplicarlas |
Si lo que pesa es una tarjeta revolving, el enfoque cambia: cómo cancelarla y qué hacer con el saldo.
El caso de la hipoteca sobre tu vivienda
El Código de Buenas Prácticas nace del Real Decreto-ley 6/2012. Según el Banco de España, se aplica al titular que cumpla «unos requisitos relacionados con su capacidad económica y con el precio de adquisición de la vivienda hipotecada». Las medidas van por orden: primero, reestructurar la deuda; si es inviable, una rebaja del capital o la dación en pago.
La adhesión es voluntaria, pero la entidad adherida está obligada a aplicarlo. El BOE publicó la lista actualizada de entidades adheridas el 27 de julio de 2026. En cambio, el código temporal de 2022 para la subida de tipos ya no está disponible: sus medidas «podían aplicarse hasta finales de noviembre de 2025 o hasta finales de mayo de 2026 para personas residentes en las zonas afectadas por la DANA».
Un ejemplo con números: alargar el plazo de 36 a 60 meses
Supón un préstamo personal con 10.000 € pendientes al 8 % TIN, 36 cuotas por delante y amortización francesa (cuota fija). Pides ampliarlo a 60 meses. Sin contar comisiones ni gastos:
| Opción | Cuota mensual | Intereses hasta el final | Total que pagas |
|---|---|---|---|
| Seguir con 36 meses | 313,36 € | 1.281,09 € | 11.281,09 € |
| Ampliar a 60 meses | 202,76 € | 2.165,84 € | 12.165,84 € |
| 6 meses de carencia y luego 36 cuotas | 66,67 € seis meses; después, 313,36 € | 1.681,09 € | 11.681,09 € |
Ampliar baja la cuota en 110,60 € al mes, que puede ser justo el margen que falta. A cambio, pagas 884,75 € más de intereses y dos años más de cuotas. El Banco de España lo resume así al hablar de reunificar deudas: «la cuota mensual se rebaja si el plazo se alarga, la mayoría de las veces, lo que supone también que el coste total será mayor».
La carencia cuesta 400 € más que el plan original (los intereses de esos seis meses), pero solo tiene sentido si en medio año tu situación habrá cambiado: al terminar, vuelves a la cuota de 313,36 €.
Cómo preparar la conversación para negociar la deuda con el banco
Antes de llamar o pedir cita, ten claras cuatro cosas:
- La cuota que puedes pagar de verdad, una que aguante un mes malo. Si no sabes cuánto margen tienes, empieza por qué hacer si no llegas a fin de mes.
- Si el problema es temporal. Una baja de unos meses encaja con una carencia; una bajada de ingresos duradera, con más plazo o una reestructuración.
- El resto de tus deudas. Si tienes varias, valora primero cuál te conviene priorizar.
- Una propuesta concreta. «No puedo pagar» abre una conversación difícil; «puedo pagar unos 200 € al mes si ampliamos a 60 meses» abre una negociación.
Si todavía estás al corriente de pago, llegas sin retrasos que explicar. Entre los consejos del Banco de España hay uno muy práctico: «No te comprometas a hacer algo que tú sabes a ciencia cierta no vas a poder cumplir». Y pide cada propuesta por escrito, con cuota, plazo, TAE, coste total y gastos: comparar solo la cuota es la forma más fácil de equivocarse.
Plantilla para pedirlo por escrito
Entrégala en la oficina o envíala por correo o por la banca online, y guarda una copia:
Asunto: Solicitud de estudio de mi préstamo n.º [número]
Buenos días. Soy titular del préstamo n.º [número], con [importe] € pendientes y una cuota de [importe] €. Por [motivo breve], me está resultando difícil pagarla y quiero evitar retrasos.
Les pido que estudien una solución. Propongo [ampliar el plazo a X meses / una carencia de capital de X meses], con una cuota de unos [importe] € que sí puedo asumir.
Les agradecería una respuesta por escrito con las opciones posibles y, para cada una, la cuota, el plazo, la TAE, el coste total y los gastos.
Atentamente, [nombre, DNI y teléfono]
Si la entidad dice que no
Un no a tu propuesta no cierra todas las puertas:
- Pregunta qué alternativa te ofrecen. Puede que rechacen tu propuesta, no cualquier cambio.
- Compara fuera. Otra entidad puede darte un préstamo para cancelar el actual; haz antes las cuentas completas, con comisiones y plazo.
- Si es tu hipoteca, comprueba si cumples los requisitos del Código de Buenas Prácticas y si tu entidad está adherida.
La segunda oportunidad, solo como último recurso
Si ni renegociando salen las cuentas, la ley prevé una salida para la insolvencia: la exoneración del pasivo insatisfecho, conocida como segunda oportunidad. Tras la Ley 16/2022, puede pedirla «cualquier deudor persona natural de buena fe, sea o no empresario», con un plan de pagos o con la liquidación de sus bienes.
El Banco de España recuerda que está pensada para quien esté en «estado de insolvencia actual o inminente» y que algunas deudas no se pueden exonerar, o no del todo. Es un procedimiento judicial con requisitos: no des el paso sin asesoramiento legal, y antes agota la vía de la negociación.
Lo que más se pregunta
¿El banco está obligado a aceptar mi propuesta?
En general, no: decide la entidad. La excepción es el Código de Buenas Prácticas. Si tu hipoteca es sobre la vivienda habitual, cumples los requisitos y tu entidad está adherida, según el Banco de España «estará obligada a aplicar las medidas que en él se contemplan».
¿Renegociar deja rastro en mi historial?
Renegociar no es dejar de pagar, pero puede quedar reflejado. En el informe de la CIRBE, la central de riesgos del Banco de España, hay una clave para la «operación de refinanciación, refinanciada o reestructurada» cuando quedan importes impagados de antes de reestructurarla, distinta de las de incumplimiento de más de 90 días. Puedes consultar tu informe gratis. Los ficheros de morosos como ASNEF son otra cosa: recogen deudas impagadas.
¿Me conviene pagar a una empresa para que negocie por mí?
No hace falta para pedir una solución. El Banco de España recuerda que hay empresas que asesoran en estas negociaciones «a cambio de unos honorarios», y que en una reunificación las comisiones del mediador se suman al coste. Si contratas una, pide el precio por escrito.
¿Es lo mismo negociar que consolidar deudas?
No. Negociar es cambiar las condiciones de una deuda con quien ya la tienes. Consolidar es juntar varias deudas en un préstamo nuevo, muchas veces con otra entidad.
Antes de firmar, repasa esta lista
- La nueva cuota y cuántas quedan.
- El TIN y la TAE de las nuevas condiciones.
- El coste total hasta el final, frente a lo que pagarías sin cambios.
- Gastos y comisiones: notaría, registro, gestoría o cancelación del préstamo anterior.
- Si hay carencia, cuándo termina y qué cuota viene después.
- Que todo esté por escrito y te quedes con una copia firmada.
Fuentes
- Banco de España — Qué hacer si no puedo pagar la hipoteca
- Banco de España — ¿Necesitas reorganizar tus pagos?
- Real Decreto-ley 6/2012, de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos (BOE)
- Banco de España — Deudores hipotecarios en dificultades
- Resolución de 17 de julio de 2026: entidades adheridas al Código de Buenas Prácticas hipotecario (BOE)
- Banco de España — La reunificación de deudas: calcula bien las consecuencias antes de firmarla
- Ley 16/2022, de 5 de septiembre, de reforma del texto refundido de la Ley Concursal (BOE)
- Banco de España — Memoria de la Central de Información de Riesgos 2023, recuadro 3.3
- Banco de España — Informes CIRBE: documento explicativo de las claves
Cómo hemos preparado esta guía: a partir de las fuentes oficiales y la normativa enlazadas en el texto. Enlaces comprobados el 22 de octubre de 2026. Es información general, no asesoramiento financiero, legal ni fiscal.
En casa llevamos las cuentas entre dos, y durante un tiempo lo hicimos en una hoja de Excel que fui mejorando poco a poco. Al final di un paso más y construí una pequeña aplicación propia para los dos. Cada uno apunta lo que paga, vemos el presupuesto por categorías con avisos cuando una partida se acerca al límite, seguimos nuestras metas de ahorro y sabemos en todo momento quién ha puesto qué en los gastos comunes. Muchos de los artículos de este blog salen de lo que he aprendido usándola cada mes. No soy asesor financiero: los datos de cada guía están comprobados en su fuente oficial, enlazada al final del artículo. Más sobre cómo trabajo en Sobre mí.